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EN MUN GALERÍA DE ARTE SEPTIEMBRE-OCTUBRE 1979


En la pintura de Agueda de la Pisa se nos proporcionan aquellos dos índeces o sintomas que mejor certifican el sentido del arte y el nombre dela crezción: partir de la experiencia y desde ella explicar el proceso de la obra hasta su última posibilidad prefectiva. Siendo la experiencia, ante todo, negación palmaria del dominio o un audaz afrontar la incertidumbre y la expectativa de lo ignorado, solo, los que ella ahínquen el norte de us creaciones podrán verlas traducidas, como tales, en novedad, en otredad, en diferencia. La perfección de la obra pone de manifiesto, por otro lado, su más elemental y tamniénsu más genuina condición ética.

El tacto de la experiencia entrañala fuente más genuina de la creación, y en la visión del lugar desde un lugar (en el asomarse al universo desde una angulación peculiar del universo) debe afincarse la pura expectativa y el vislumbre del verdadero conocedor. Las obras de Aguefa de la Pisa nos remiten directamente a las obras de Agueda de la Pisa (no a la remembranza de las de otros) en tanto que el lugar en ellas delimitado regala a nuestros ojos una perpestiva nueva (nueva y suya) del raro lugar que a todos cobija. Los cuadros de Agueda de la Pisa, concentran y explicitan una experiencia única y desmarccan lo universo desde un soko lugar.

Santiago Amón